La Reforma Protestante con todos los sucesos ocurridos en Europa desde el siglo XIV hasta ahora. Lutero pega las 95 tesis en la puerta de su templo y asi se separa de la iglesia romana.

Confesiones alemana y oeste y noroeste de Europa

 Confesiones alemana y oeste y noroeste de Europa
La primera confesión en el territorio alemán era la Confesión de la Frisia Oriental de 1528, también llamada Confesión de Predicantes. A partir de 1528 había actividades reformistas en la Frisia Oriental que estaban influenciadas más bien por Zwinglio que por Lutero. La posición de Zwinglio, sobre todo su doctrina de la Santa Cena, entra claramente a la Confesión de la Frisia Oriental cuyos 33 artículos contienen una “suma de la enseñanza cristiana de los predicantes en la Frisia Oriental La confesión nunca se estableció oficialmente por las autoridades debido a que los predicantes en esa época eran libres en cuanto a su enseñanza. Esta confesión adquirió una importancia más allá de las comunidades locales; sin embargo, estuvo limitada a la región.
En 1530 se elaboró la Confessio Tetrapolitana (Confesión de las Cuatro Ciudades) para la Dieta Imperial de Augsburgo, con el fin de desarrollar la posición evangélica de las regiones del Sur de Alemania. Paralelamente se redactaron la Confessio Augustana, esto es, la confesión luterana más importante, y la Fidei Ratio de Zwinglio. La Confessio Tetrapolitana fue influenciada tanto por Lutero como por Zwinglio, buscando una intermediación entre los dos reformadores en la doctrina de los sacramentos. Martín Bucero y Wolfgang Capito formularon un texto encargado por la ciudad de Estrasburgo, seguida por Memmingen, Lindau y Constanza. Este texto, sin embargo, no fue presentado públicamente en la Dieta Imperial.
En 1554 se publicó el Catecismo Menor de Emden, precedido por una versión más amplia del año 1546. Ambos textos fueron elaborados por Juan a Lasco quien era superintendente en la Frisia Oriental de 1543 a 1549 y vivió nuevamente en Emden en los años 1554/1555. Mientras la versión más antigua sólo tuvo una vigencia breve, debido a su amplia extensión, la versión más nueva con sus 94 párrafos cortos, tuvo un impacto “en beneficio de la juventud en la Frisia Oriental como dice el título del catecismo. El Catecismo Menor de Emden se usó en la Frisia Oriental hasta los inicios del siglo XX.
La escritura confesional reformada más importante de origen alemán es el Catecismo de Heidelberg, redactado en esta misma ciudad en el año 1563. La Reforma luterana había sido introducida en el Palatinado Electoral en etapas hasta 1560. Paralelamente existían luteranos rigurosos, discípulos de Melanchthon y reformados convencidos, lo que originó serias tensiones. El príncipe elector Federico III (soberano desde 1559 hasta 1576) profesó su fe en una sola posición para lograr la unidad; esta posición era la reformada, sobre todo debido a su comprensión de la Santa Cena, pero intentó integrar también los objetivos de los luteranos y de los seguidores de Melanchthon. El Catecismo de Heidelberg documenta estos esfuerzos reformistas.
Hasta hoy en día no se sabe exactamente quién redactó el catecismo. Es muy probable que su autor principal haya sido el profesor de teología y discípulo de Melanchthon, Zacarías Ursinus (1534-1584); sin embargo, siguen generando polémicas aquellas posiciones que hasta la actualidad sostienen la co-autoría de Caspar Olevians (1536-1587),.
El Catecismo de Heidelberg intenta unir las divergentes corrientes evangélicas en el Palatinado Electoral. Es por eso que esta confesión deja entrever enfoques luteranos y reformados en muchos de sus párrafos. Podemos reconocer estos enfoques en la pregunta 1 y su correspondiente respuesta acerca del texto del Catecismo de Heidelberg. Aquí se pregunta cuál sería el “único consuelo en la vida y en la muerte, estando esta pregunta inspirada en la teología luterana que mira hacia el hombre que busca consuelo. La respuesta tiene características más bien reformistas, no hablando directamente de la justificación sino aludiendo a quien justifica y en cuya mano está el buscador: “…que yo no pertenezco a mi mismo sino a mi fiel Salvador Jesucristo.Los demás enunciados de la primera pregunta y respuesta detallan el actuar de Jesucristo. Este ejemplo, que podría ser ilustrado por muchos otros textos, demuestra que frecuentemente los objetivos luteranos son integrados en un esquema básico reformado. Sin embargo, muchas declaraciones teológicas importantes de Juan Calvino (por ejemplo, su doctrina de la predestinación) no se integraron en este Catecismo.
Confesiones de Europa del Oeste y Noroeste
A partir de mediados del siglo XVI, las congregaciones reformadas del sur francófono de Holanda formaron una propia iglesia en la clandestinidad. Esta iglesia se llamaba, según el ejemplo hugonote, la “Iglesia bajo la Cruz En el año 1561, Guy de Bres elaboró para esta iglesia perseguida la Confessio Bélga (Confesión de los Países Bajos) que, en parte, se remonta a la Confessio Gallicana. La Confessio Bélga cuyo original en idioma francés se llama la “Confession du Foy se tradujo al holandés un año más tarde. Originalmente esta confesión estaba dirigida al emperador Felipe II y se abstenía de cualquier apologética. Dentro de poco tiempo, este texto se convirtió en la confesión decisiva para las congregaciones francófonas valones y, pocos años después, también para las congregaciones flamencas, estableciéndose como confesión primero en el Convento de Wesel en 1568 y después en el Sínodo de Emden en 1571. Fue ratificada otra vez en el Sínodo de Dordrecht en 1618/19.
Los Cánones de Dort (Dordrecht) del año 1619 son, aparte del Catecismo de Heidelberg y de la Confessio Bélga, una de las escrituras confesionales más importantes de la iglesia reformada holandesa, marcando ya el camino hacia la época de la ortodoxia. Su origen se debe a la polémica entre los llamados “remonstrantes(también denominados “arminianos según su vocero Arminius) y los “contra-remonstrantes (también denominados “gomaristas según su vocero Gomarus).
La pregunta de fondo era si Dios elige al hombre porque éste cree (así argumentaban los remonstrantes o arminianos), o si concede la fe solamente a los que él escoge (así argumentaban los adversarios). Esta perspectiva distingue el actuar de Dios (la elección) del actuar del hombre (la fe), poniendo a ambos en una situación competitiva. Con los Cánones de Dort, el Sínodo rechaza claramente la posición arminiana, afirmando que Dios les concede la fe sólo a aquellas personas que él ha escogido anteriormente.
En el año 1560, cuando la Reforma se estableció definitivamente en Escocia, el parlamento nacional escocés encargó la elaboración de una confesión. Un grupo de autores la redactó bajo la orientación de Juan Knox dentro de cuatro días y el parlamento la ratificó (no así, en todo caso, la reina María Estuardo). En sus 25 artículos, esta Confesión Escocesa o Confessio Scotica representa la doctrina reformada, constituyendo así el punto de partida de la Iglesia Reformada Escocesa (Church of Scotland). La confesión se basa en la teología calvinista, distanciándose con frecuencia y claridad de la teología e iglesia católica romana.
De la Confesión Escocesa
No rechazamos arbitraria y precipitadamente lo que fue presentado por hombres piadosos, que fueron llamados debidamente a un concilio general,. Pero tampoco nos atrevemos a aceptar sin revisión seria lo que se nos impone con referencia a un concilio general. Porque claro está que eran hombres que cayeron en errores evidentes, incluso en preguntas importantes. Donde un concilio fundamenta sus decisiones en el testimonio nítido de la palabra divina, las honramos y las aceptamos sin mayores dudas. Sin embargo, si estos hombres presentan nuevos dogmas de fe y reglas que están en contra de la palabra de Dios, encubriéndolas en el nombre del concilio, las rechazamos rotundamente y las reprobamos como una enseñanza diabólica que desvía nuestras almas de la palabra de Dios hacia los inventos y preceptos humanos. Cada vez que se llamaba a un concilio, esto no se hacía con el fin de establecer leyes que no habían sido ordenadas por Dios por toda la eternidad. Tampoco se hacía para inventar nuevos dogmas de fe o para afirmar la palabra de Dios por la autoridad conciliar o, incluso, para imponernos algo (en lugar de la palabra divina o su interpretación) que Dios jamás quiso ni indicó en sus escrituras. Los concilios, si es que merecen esta denominación, se llamaban, por un lado, para defender la iglesia contra las herejías y, por otro lado, para legar a la posteridad la confesión pública de su fe. Ambos objetivos se fundamentaban en la autoridad de la palabra divina de las escrituras y no en la opinión de los hombres que su reunión tuviese el privilegio de la infalibilidad. Según nuestra convicción, éste era el motivo más importante de las reuniones conciliares públicas. Además, existía la necesidad de establecer un reglamento disciplinario estricto para que en la iglesia como casa de Dios todo tuviera su debido orden. Sin embargo, tampoco creemos y no deseamos que se nos entienda de esta forma que es posible prescribir leyes particulares o determinadas ceremonias que tengan validez para todos los tiempos y lugares. Como todas las ceremonias son un invento del hombre y, por ende, son de este mundo, pueden ser cambiadas en el transcurso del tiempo. Incluso tienen que ser cambiadas, sobre todo cuando fomentan la superstición en vez de edificar la iglesia.
En el siglo XVII, la Confessio Scotica fue reemplazada por la Confesión de Westminster (Westminster Confession). Esta confesión del año 1647 tiene su origen en el conflicto entre los anglicanos y los presbiterianos en Inglaterra. En 1643, se había celebrado una alianza entre las naciones inglesa y escocesa. El Sínodo de Westminster originalmente tenía por objeto reformar el anglicanismo reinante, pero los presbiterianos (mayormente escoceses), que tenían la mayoría en el sínodo, lo usaron para promulgar una confesión presbiteriana, la ya mencionada Confesión de Westminster. La oposición de los anglicanos consagró definitivamente la división entre anglicanos y presbiterianos.
La Confesión de Westminster se caracteriza por la teología de la alianza orientada a la historia de la salvación, representando una forma no muy rigurosa de la ortodoxia reformada. En muchas partes, predominaba la reflexión puritana sobre la santificación de cada fiel. La Confesión de Westminster, junto al Catecismo de Heidelberg, se transformó en la confesión matriz del mundo reformado y en muchas iglesias reformadas anglosajones sigue siendo hoy día la confesión dominante. 

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